UN SALVADOR NACIDO PARA HABITAR ENTRE NOSOTROS Y TRAER GRACIA | lunes 29 de diciembre 2025

(Lectura de la Biblia en tres años: Josué 8)

UN SALVADOR NACIDO PARA HABITAR ENTRE NOSOTROS Y TRAER GRACIA

Ver serie: Meditaciones

Juan UNO:DIEZ,ONCE Y CATORCE
«En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no lo conoció. Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron… Él vino del Padre, lleno de gracia y de verdad.»

Piensa en las personas a quienes les diste regalos de Navidad este año. Ahora piensa en quienes te dieron regalos a ti. Tal vez en ambas listas estén familiares, amigos, compañeros de trabajo, compañeros de clase, vecinos, o alguien especial. ¿Cuántos regalos intercambiaste con completos desconocidos? Probablemente ninguno. ¿Y con personas que considerarías enemigas?

Un regalo dado a alguien completamente indigno, sin ningún requisito, expectativa o condición, se llama gracia. Y no hay historia más llena de gracia que la historia de Jesús.

Desde el principio del mundo, Dios creó a los seres humanos y les dio todo lo que necesitaban. Engañados por el diablo, se sintieron insatisfechos y quisieron más. Se rebelaron contra Dios y no quisieron ni a Dios ni sus mandamientos. Desde entonces, los seres humanos buscamos maneras de sacar a Dios de nuestras vidas. Queremos ser nuestros propios dioses, buscando sus bendiciones pero a nuestra manera, viviendo según reglas que se alinean con nuestros propios intereses y placeres.

Y aun así, Dios quiso darnos un regalo. El mejor regalo que alguien podría imaginar: su propio Hijo. Un Salvador. ¿Y cómo lo recibieron las personas? Muchos lo rechazaron. Pocos se alegraron por su llegada. Algunos intentaron matarlo… y lo lograron. El Hijo de Dios, que vino a habitar entre ellos como su Salvador, fue asesinado.

Pero la gracia de Dios ya estaba obrando. La muerte de Jesús no fue el clavo final que acabó con nuestra esperanza de ser amados por Dios. Fue el clavo que quitó todos los clavos de nuestro ataúd, para que el pecado y la muerte ya no nos retengan, sino que vivamos con Dios para siempre.

La Navidad es la historia de la gracia pura de Dios. En amor incondicional, Dios vino a salvar a pecadores egoístas—tú, yo y toda la humanidad—que no merecíamos nada de él. Vino a rescatar a quienes lo rechazaban. Jesús es la prueba de que Dios nos ama sin condición.

Oración:

Jesús, engendrado del amor del Padre, viniste con amor a rescatarme cuando no lo merecía. Haz que reciba tu gracia con gozo. Amén.

 

¿Usted quiere aprender más de la Biblia? Estudie con nosotros! Haga un clic aquí.