Alabemos a Dios en la persecución | sábado 23 de mayo 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 1 Reyes 16:29–34, Lucas 12:54–56)
Alabemos a Dios en la persecución
Ver serie: Meditaciones
Versículo del día (NVI):
“Pero si alguien sufre por ser cristiano, que no se avergüence, sino que alabe a Dios por llevar el nombre de Cristo.” — 1 Pedro 4:16
Reflexión:
En la última cena, antes de ser arrestado, Jesús dijo a sus discípulos: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado. Así todos sabrán que son mis discípulos.”
Cuando mostramos ese amor —un amor paciente, valiente, lleno de verdad— la gente lo nota.
Pero no todos lo celebran.
Algunos lo atacan.
Quizá no con golpes, pero sí con burlas, exclusión o rechazo.
¿Y sabes qué quieren lograr con eso? Que te avergüences. Que escondas tu fe.
Pero Pedro dice: no hay razón para avergonzarse.
Al contrario: alaba a Dios por llevar su nombre.
No estás haciendo nada malo.
Estás caminando con Jesús. Y si él sufrió, también sus seguidores sufrirán.
Pero escucha esto: la persecución no es una maldición. Es una señal.
Una señal de que le perteneces a Cristo.
Una señal de que llevas un nombre santo.
Una señal de que, aunque el mundo te rechace, Dios te ha escogido.
Recuerda lo que Jesús hizo por ti: fue incomprendido, rechazado, golpeado, y finalmente clavado en una cruz.
Y lo hizo por amor a ti.
Tu culpa está perdonada.
Y ahora, cuando sufres por él, llevas con orgullo el nombre que da vida.
Primero la cruz.
Después, la corona.
Oración:
Dios triuno, qué grande es tu amor al hacerme tuyo. Aun cuando sufra por seguirte, quiero alabarte con gozo. En ti está mi esperanza. Amén.


