Vale mucho | viernes 11 de septiembre 2026
Ver serie: Meditaciones
Lucas 15:8-10
[Jesús dijo] «¿O qué mujer, si tiene diez monedas y pierde una de ellas, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con cuidado la moneda, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “¡Alégrense conmigo, porque he encontrado la moneda que se me había perdido!” Yo les digo a ustedes que el mismo gozo hay delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.»
¿Puedes imaginarte la escena? La mujer perdió su moneda, ¡y vale mucho! ¿Percibes el esfuerzo que costaría encontrarla? Qué desafío. Y qué alegría cuando por fin aparece.
Los ángeles del cielo sintieron una alegría así el día en que Dios te llevó a la fe en Jesús. ¿Te lo imaginas? Los ángeles del cielo se alegraron porque Dios te llamó a creer en Jesús.
Y sí, costó esfuerzo: Dios tuvo que salir a buscarnos a ti y a mí. Tuvo que traernos el mensaje de Jesús y convencernos de que Jesús murió por nosotros. Tuvo que obrar la fe en nuestro corazón, seguir fortaleciéndola e ir tras nosotros cuando nos desviamos. Dios tuvo que poner todo ese esfuerzo para «encontrarte». ¿Valió la pena? Es evidente que para Dios, sí.
¿Y ahora? ¡Ahora no temeremos! ¡No lo haremos! Después de todo, si Dios se esforzó por buscarte, encontrarte y llamarte hacia él, ¿no tiene sentido que haga todo lo necesario para mantenerte seguro, tanto en este lado de la eternidad como —lo que es mucho más importante— en el otro? ¡Claro que lo hará! Ha invertido demasiado en ti como para hacer otra cosa.
Oración:
Señor Jesús, gracias por buscarme y encontrarme. Ayúdame a valorar el ser miembro de tu familia como el tesoro que es. Amén.


