Cuando el orgullo separa | sábado 6 de junio 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: Éxodo 5:1–7:7, Mateo 11:1–19)
Cuando el orgullo separa
Ver serie: Meditaciones
Génesis 11:4-5 (RVC)
«Y dijeron: “ Vamos a edificar una ciudad, y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos de renombre, por si llegamos a esparcirnos por toda la tierra.” Pero el Señor descendió.»
Reflexión
A primera vista, lo que hacían parecía bueno. Estaban unidos. Tenían un proyecto en común. Querían construir algo grande.
Pero había un problema en el corazón: el orgullo.
Ellos no querían seguir el plan de Dios. Querían hacerse un nombre por sí mismos. Querían seguridad sin depender de Dios. Y ese orgullo los llevó a la división.
¿Te suena familiar?
Muchas veces hacemos lo mismo. Queremos controlar nuestra vida. Buscamos nuestro propio reconocimiento. Priorizamos nuestra comodidad antes que la voluntad de Dios. Y, sin darnos cuenta, ese orgullo nos separa: de Dios y también de los demás.
Pero Dios no dejó las cosas así.
Así como “descendió” en Babel, también descendió en una forma mucho más grande: en Jesús.
Jesús vino a este mundo no para dividir, sino para unir. Él cargó con tu orgullo, con tu pecado, y lo llevó a la cruz. Allí hizo la paz entre tú y Dios. Y cuando resucitó, aseguró que esa unión sería para siempre.
Luego envió al Espíritu Santo. Y el Espíritu sigue obrando hoy, usando la Palabra y el bautismo para unirte con Dios y con su familia.
Lo que el orgullo rompió, Jesús lo restauró.
Ejemplo
Imagina un grupo de personas discutiendo porque cada uno quiere hacer las cosas a su manera. Nadie escucha, nadie cede, y todo se rompe.
Pero llega alguien que trae paz, que une a todos y los guía en una sola dirección.
Así es Jesús. Él trae unidad donde había división.
Oración:
Espíritu Santo, ven y enciende en mí tu amor. Quita mi orgullo y ayúdame a vivir en unidad contigo y con los demás. Amén.


