¿Cuánto vale? | martes 15 de septiembre 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 2 Crónicas 6:1–7:10, Juan 6:22–24)
¿Cuánto vale?
Ver serie: Meditaciones
Lucas 15:8-9
[Jesús dijo] «¿O qué mujer, si tiene diez monedas y pierde una de ellas, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con cuidado la moneda, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “¡Alégrense conmigo, porque he encontrado la moneda que se me había perdido!”»
¿Cuánto vale? Es una buena pregunta cuando pierdes algo. Si vale muy poco, no es una gran pérdida; de hecho, quizás ni te des cuenta de que falta. Si vale muy poco, más vale aceptar la pérdida y seguir adelante.
Antes, en este mismo capítulo de la Biblia, Jesús contó una parábola sobre una oveja perdida de un total de cien: una pérdida del uno por ciento. Ahora hay más en juego: una mujer pierde el diez por ciento de sus ahorros. Se entiende por qué buscaba desesperadamente esa moneda: no era una simple monedita; valía mucho más.
Tu vida, que Dios hizo de manera formidable y maravillosa, vale mucho más. Tu vida tiene un gran valor para Dios por dos grandes razones: primero, porque él te hizo; segundo, porque te redimió. Eso significa que pagó el precio para rescatarte del pecado, de la muerte y del poder del diablo. Tienes un gran valor para tu Creador y Salvador.
Pero ¿cuánto? ¿Cuánto vales? Cuando tratamos de medir el valor de nuestra vida por nuestros logros, algunos días nos sentimos valiosos y otros no tanto. Cuando tratamos de medir nuestro valor por lo que la gente piensa de nosotros o por cómo nos trata, los conflictos y los malos tratos pueden dejarnos sintiéndonos sin valor. En lugar de eso, deja que el que te hizo y te salvó te diga cuánto vales.
Para responder a la pregunta «¿cuánto vale?», tienes que considerar el precio que se pagó. Jesús pagó el precio máximo para quitar tus pecados al entregar su vida en la cruz. Él dio su vida por ti: eso es lo que vales.
Oración:
Señor, ya que le diste un valor tan grande a mi vida, la cual salvaste, que yo te valore a ti más que a cualquier cosa en todo el mundo. Amén.


