Dios Invita a Su Pueblo a Ver Su Gloria | martes 24 de febrero 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 1 Samuel 3, Lucas 4:14–15)
Dios Invita a Su Pueblo a Ver Su Gloria
Ver serie: Meditaciones
Éxodo 24:9-11
«Subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno. Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron.» (RVR1960)
¿Te gustaría ver a Dios? Muchos responderían sin dudar: “¡Sí, sería increíble verlo con mis propios ojos!” Pero tal vez olvidamos que nuestros ojos, como pecadores, no están preparados para contemplar la gloria perfecta de Dios. En el Antiguo Testamento, cuando alguien veía a Dios, solía temblar de miedo. Estar cara a cara con su santidad no es algo ligero.
Por eso, lo que sucede en el monte Sinaí es tan sorprendente. Moisés, Aarón, Nadab, Abiú y setenta ancianos de Israel subieron… y vieron al Dios de Israel. No se ocultó. No los destruyó. Los dejó verlo. Más aún, ¡comieron y bebieron en su presencia! ¿Cómo puede ser esto?
La respuesta está en la gracia de Dios. Aunque no somos dignos de estar ante él, Dios ha hecho posible ese encuentro. No lo hizo ignorando nuestros pecados, sino enviando a su Hijo Jesús, quien con su muerte en la cruz nos vistió con su justicia. Gracias a Jesús, el Dios imponente del Sinaí se ha convertido en el Dios cercano de Calvario.
Ahora, podemos acercarnos a él sin temor. Y un día, también nosotros comeremos y beberemos en su presencia, en la gran fiesta del cielo.
Oración:
Señor glorioso, gracias por invitarme a tu presencia. Gracias por Jesús, quien me ha hecho digno de ver tu rostro. Amén.


