¿Dónde estás? | lunes 2 de marzo 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 1 Samuel 11, Lucas 4:42–44)
¿Dónde estás?
Ver serie: Meditaciones
Versículo del día (RVC):
“Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: ‘¿Dónde andas?’ Y él respondió: ‘Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, pues estoy desnudo. Por eso me escondí’” — Génesis 3:9-10
Reflexión:
¿Recuerdas cuando jugabas a las escondidas? Muchos padres disfrutan jugar eso con sus hijos pequeños. A veces, el papá o la mamá se esconden en lugares muy obvios, pero los niños igual se emocionan cuando los encuentran. Ríen, gritan de alegría… es un juego tierno.
Pero esconderse de Dios no es un juego.
Adán intentó hacerlo. Escuchó la voz de Dios en el jardín y tuvo miedo. Se escondió entre los árboles, como si Dios no pudiera encontrarlo. Y, sin embargo, Dios no vino con ira ni castigo inmediato. Vino con una pregunta: “¿Dónde andas ?”
Dios no necesitaba saber la ubicación de Adán. Él ya lo sabía todo. Pero con esa pregunta, le dio la oportunidad de salir, de confesar, de recibir gracia.
Y nosotros… ¿no hacemos lo mismo que Adán? Nos escondemos. Tal vez nos sentimos culpables porque hemos descuidado nuestra vida espiritual. O tal vez no queremos enfrentar la verdad sobre ciertas decisiones. Tal vez estamos dolidos o enojados, y en vez de acercarnos a Dios, nos alejamos.
Pero por más que intentemos escondernos —en el trabajo, en las redes, en los compromisos— Dios ve. Él conoce nuestro corazón. Y aun así, nos llama. Nos busca. Nos invita a salir.
¿Por qué? Porque nos ama. Porque Jesús ya pagó por todo lo que nos hace querer escondernos. Él cargó con nuestro pecado, con nuestra vergüenza, con nuestro miedo. Y ahora, por medio de su perdón, podemos volver sin temor.
Hoy, Dios te llama con una voz llena de gracia: “¿Dónde andas?”
No hay necesidad de seguir escondiéndote.
Oración:
Señor Jesús, perdóname por las veces que he querido esconderme de ti. Gracias por buscarme, por llamarme, y por perdonarme. Ayúdame a venir a ti cada día, sin miedo y con confianza. Amén


