Dos cegueras | viernes 20 de marzo 2026
Ver serie: Meditaciones
Versículo del día (RVC):
“Jesús le dijo: ‘Pues ya lo has visto, y es el que habla contigo.’ Y él dijo: ‘¡Creo, Señor!’ Y lo adoró.” — Juan 9:37-38
Reflexión:
El hombre ciego nunca había visto un amanecer. Nunca había visto el mar, ni el rostro de su madre. Nació sin vista. Vivió en la oscuridad total… hasta que Jesús lo encontró.
Con solo una palabra y un poco de lodo, Jesús lo envió a lavarse. Y al hacerlo, el hombre volvió a casa viendo.
Pero esa no fue la única ceguera que Jesús sanó ese día.
Este hombre también era ciego espiritualmente. Había oído hablar del “Hijo del Hombre” por medio de los profetas, pero no sabía quién era. No lo reconocía. Hasta que Jesús se le acercó, le habló, y le abrió los ojos del alma: “Tú ya lo has visto; soy yo.”
Y en ese momento, el hombre no solo vio con los ojos. Vio con el corazón. Reconoció a Jesús como su Salvador… y lo adoró.
Eso es lo que Jesús sigue haciendo hoy. Tal vez tú no naciste físicamente ciego, pero todos nacimos con ceguera espiritual. No podíamos ver a Dios, ni entender su amor, ni confiar en sus promesas.
Pero por medio de su Palabra, Jesús abre nuestros ojos. Nos muestra que él es el Salvador prometido. Que vino a restaurar lo que el pecado había roto. Que murió y resucitó para darnos vida eterna.
Y ahora, tú puedes verlo. No con los ojos del cuerpo, sino con los de la fe. Puedes decir con confianza: “¡Creo, Señor!”
Y como el hombre sanado, puedes adorarlo.
Oración:
Señor Jesús, gracias por abrir mis ojos. Tú me diste vista cuando yo estaba perdido en la oscuridad. Ayúdame a verte siempre con fe y a adorarte con todo mi corazón. Amén.


