EL AMOR QUE DIOS NOS TIENE… | jueves 5 de noviembre 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: Esdras 10)
EL AMOR QUE DIOS NOS TIENE…
Ver serie: Meditaciones
Primera de Juan 4: 13 al 18.
En esto sabemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que él nos ha dado de su Espíritu. Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios en él. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se perfecciona el amor en nosotros: para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. Por lo tanto, el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
La Biblia nos asegura que Dios nos ama. Pero es muy fácil dudarlo, especialmente cuando pensamos en cuántas veces lo hemos desobedecido y hemos hecho precisamente lo que él nos dice que no hagamos. ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios nos ama, cuando nuestro propio corazón está lleno de dudas?
El apóstol Juan responde: …él nos ha dado de su Espíritu. En lugar de mirar hacia adentro, a nuestros propios sentimientos, Juan nos muestra la acción de Dios. Dios nos dio del poder, la sabiduría, los dones y el fruto de su Espíritu. Y ese Espíritu sigue testificando que somos hijos de Dios.
¡Por el Espíritu hemos visto el amor de Dios! El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo […] hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. El Hijo lava todos nuestros pecados. Ese amor nos da valentía para el día del juicio. Puesto que Dios es amor, en el día del juicio no experimentaremos otra cosa que la plenitud de su amor.
Experimenta el fin del terror de estar delante de Dios. Comprende lo que significa que Dios envió a su Hijo. Cree que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree (tú y yo incluidos) no se pierda, sino que tenga vida eterna.
¡Disfruta del amor que Dios te tiene!
Oración:
Padre amoroso y lleno de gracia, por tu Espíritu echa fuera la duda de mi corazón. Por tu Hijo echa fuera el temor de mi corazón. Amén.


