EL REY QUE TE INVITA A SU MESA | lunes 6 de abril 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 2 Samuel 10, Lucas 8:40–56)
EL REY QUE TE INVITA A SU MESA
Ver serie: Meditaciones
Versículo del día:
“Yo recibí del Señor lo mismo que les he enseñado a ustedes: Que la noche que fue entregado, el Señor Jesús tomó pan, y que luego de dar gracias, lo partió y dijo: ‘Tomen y coman. Esto es mi cuerpo, que por ustedes es partido; hagan esto en mi memoria.’ Asimismo, después de cenar tomó la copa y dijo: ‘Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria.’” — primera de Corintios once: veintitres al veinticinco
Reflexionemos:
¿Recuerdas cuándo te sentiste grande por primera vez? Tal vez fue cuando te dejaron sentarte con los adultos en una cena familiar. Ya no eras parte de la “mesa de los niños”. Fue un momento especial, ¿verdad?
Pero hay una mesa mucho más importante. Una a la que no llegamos por edad o logros. Una mesa donde el mismo Jesús es el anfitrión.
La noche antes de ser entregado, Jesús instituyó la Cena del Señor. Tomó pan, lo partió, y dijo: “Esto es mi cuerpo.” Luego, con la copa, dijo: “Esta es mi sangre.” Con gestos simples pero profundos, nos dejó un regalo que sigue vivo hoy: su verdadera presencia, su perdón, su amor.
Y lo más hermoso es esto: tú estás invitado. No porque lo merezcas, sino porque él quiere. En su mesa no hay requisitos de perfección. Solo fe. Solo hambre espiritual. Solo un corazón que escucha su voz y cree: “Esto es por mí.”
Cuando comemos el pan y bebemos la copa, no solo recordamos lo que hizo Jesús. Recibimos lo que él nos da: su cuerpo y sangre, entregados por nosotros.
Es una cena santa. Un pacto eterno. Una invitación real de un Rey que se entregó por amor.
Oración:
Señor Jesús, gracias por invitarme a tu mesa. Ayúdame a valorar este regalo con gratitud y fe, y a recordar siempre tu sacrificio por mí. Amén.


