Los cristianos no pueden esconderse | sábado 7 de febrero 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: Jueces 10:6–12:7, Lucas 1:39–56)
Los cristianos no pueden esconderse
Ver serie: Meditaciones
Mateo 5:14-16
«Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.» (RVC)
Si estás en un bosque oscuro tratando de esconderte de un oso hambriento… encender una linterna no sería una gran idea. La luz revelaría tu ubicación al instante.
La luz, por su propia naturaleza, no puede esconderse. Y eso es justamente el punto que Jesús quiere enseñarnos. En este mundo oscuro por el pecado y la muerte, él no quiere que nos escondamos. Quiere que brillemos. No para llamar la atención sobre nosotros mismos, ni para decir “¡mírenme!”. Él simplemente dice: “Sean lo que ya son por la fe en mí… la luz del mundo.”
Y cuando lo somos, la gente lo nota. Aun si no queremos destacar, la luz que Jesús ha puesto en nosotros brillará.
¿Y qué significa “dejar brillar nuestra luz”? Significa reflejar a Jesús. Reflejar su amor sin condiciones, su paciencia, su dominio propio, su entrega. Él es la luz verdadera (Juan 8:12), y nosotros estamos aquí para reflejarlo. Para ser diferentes, no por orgullo, sino porque el mundo necesita una alternativa al egoísmo, al odio y a la desesperanza.
¿Y para qué brillar? Para que otros vean… y glorifiquen a nuestro Padre celestial. Para que otros vean… y sean guiados a Jesús, el único que puede salvarlos del pecado y darles vida eterna.
Oración:
Señor Jesús, por tu Palabra y tu Espíritu, dame poder para dejar brillar mi luz y dirigir la gloria a nuestro Padre celestial. Amén.


