Más bueno imposible | sábado 11 de octubre 2025

(Lectura de la Biblia en tres años: Números 26:52–56, Marcos 1:16–20)

Más bueno imposible

Ver serie: Meditaciones

A veces vacío el lavavajillas, aunque podría haber fingido que no sabía que estaba limpio. A veces limpio la basura del coche familiar aunque el 99% de ella no sea mía. A veces abro la puerta a más gente de la que exige la cortesía común.

¿Por qué hago esas cosas? A veces es porque quiero reflejar el amor que Dios me mostró. Pero si soy sincero, a veces las hago por orgullo egoísta.

Al orgullo le encanta estar a cargo de nuestros motivos. Y aunque tú y yo sepamos que no es así, el orgullo quiere que todos piensen que, en lo que respecta a las personas de este mundo, somos lo mejor que hay.

El rey Salomón, que era mucho más «bueno de lo que hay» que tú y que yo, aprendió algo importante cuando se trata del orgullo que ama apoderarse de nuestros motivos:

«Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría» (Proverbios 11:2 NVI).

Algunas formas de orgullo son evidentes exteriormente. Pero la mayoría de las formas de orgullo sólo pueden detectarse a través de la introspección personal. Hoy, piensa por qué haces las cosas buenas que haces. Recuerda que cuando se trata de lo que está en el centro de tu vida y cuando se trata de todo lo que representan tus logros, Jesús es lo mejor que hay.

 

Oración:

Señor, Confieso que, muchas veces, las cosas que hago y que considero buenas y bondadosas, no siempre las realizo con nobles motivos. He permitido que mi pecado me lleve a autoengañarme creyendo que me mueve el amor cuando en realidad era mi deseo de aprobación lo que me motivaba. Te suplico me abras el entendimiento y los ojos espirituales para confesar mi pecado y, con tu ayuda, no caer en tal tentación, por Jesucristo, tu Hijo. Amén.

 

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