Mira las bendiciones de Dios | lunes 16 de febrero 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: Jueces 19)
Mira las bendiciones de Dios
Ver serie: Meditaciones
2 Samuel 11:2-4
«Un día por la tarde, mientras se paseaba por la azotea de su palacio después de la siesta, [David] vio desde allí a una mujer muy hermosa, que se estaba bañando. Al preguntar quién era ella, le dijeron que se llamaba Betsabé, y que era hija de Elián y esposa de Urías el hitita. Entonces David ordenó que la llevaran a su presencia, y ella se presentó ante él, y él la tomó y se acostó con ella.» (RVC)
Todo comenzó con un simple paseo por el techo del palacio. El rey David quería un poco de aire fresco. Desde allí podía ver el fruto de su éxito. Ya no era aquel pastorcito olvidado entre ovejas. Ahora todos conocían al rey David. Desde lo alto, veía la paz y prosperidad que sus victorias militares habían traído.
Estaba, literalmente, en la cima. Pero sus ojos—esos ojos bendecidos por Dios—miraron demasiado tiempo donde no debían. Y ese vistazo se volvió deseo. Pudo haberse detenido ahí. Pudo haber recordado que él era un hombre casado. Supo que Betsabé también lo era. Pudo haber dado la vuelta, arrepentirse, y valorar todo lo que Dios le había dado. Pero no lo hizo.
Lo que siguió es uno de los capítulos más tristes de toda la Biblia. Un claro recordatorio del poder del pecado. Porque el pecado rara vez se queda quieto. Comienza pequeño… y luego se desborda.
Tú y yo no somos muy diferentes. Nuestros ojos se fijan rápido en lo que no tenemos. Nos quedamos mirando demasiado. Nuestros pensamientos se desvían hacia deseos destructivos. Y en medio de todo eso… olvidamos las bendiciones que Dios ya nos ha dado.
Pero hay una forma de luchar. Una forma real: recordando cada día lo bueno que Dios ha sido contigo. Recordando sus promesas. Y recordando que quien las hizo es Jesús… y está de tu lado.
Oración:
Jesús, ayúdame a vencer la tentación. Hazme recordar tu amor y todas tus bendiciones. Amén.


