Míralo | jueves 10 de julio 2025
(Lectura de la Biblia en tres años: Éxodo 25:31–26:37)
Míralo
Ver serie: Meditaciones
Si alguna vez has utilizado el miedo o la fuerza para mantener el control en una relación, quiero que mires a Jesús. El Salmo 11 dice que el Señor odia a los que aman la violencia, un hecho contundente que espero que te lleve a arrepentirte y a clamar a Dios pidiendo perdón.
Porque hay esperanza incluso para los maltratadores. El apóstol Pablo es la prueba. «Aun cuando antes yo había sido blasfemo, perseguidor e injuriador; pero fui tratado con misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús» (1 Timoteo 1:13,14). Pablo era, según su propia confesión, un hombre violento; sin embargo, cuando Dios le abrió los ojos a la profundidad de su pecado, Pablo encontró misericordia, gracia y amor a través de Jesús.
Dios quiere abrirte los ojos para que veas su misericordia, su gracia y su amor. Jesús perdonó tus pecados de abuso. Después de ser abofeteado y escupido, burlado y clavado en una cruz, Jesús gritó: «Padre, perdónalos» (Lucas 23:34). Todavía lo dice, y todo pecador que se arrepiente de verdad lo recibe. El abuso es feo, pero Jesús llevó esa fealdad a la cruz. Cuando miras a Jesús, cuando cambias de opinión sobre quién tiene el control, Dios deja de odiarte y empieza a llamarte su querido hijo. Así que mira a Jesús. Conmigo, con nosotros, mira a Jesús. Seguirá habiendo consecuencias, pero cuando miras a Jesús, no hay condenación (Romanos 8:1).
Oración:
Dios misericordioso, por lo méritos de tu Unigénito suplico que me abras mis ojos para claramente ver mi pecado y, arrepentido, ver tu misericordia, gracia y amor: Qué, en gratitud a tu inmenso amor, quiera vivir consagrado a ti, por Jesucristo tu Hijo. Amén.


