Por amor | sábado 5 de septiembre 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 1 Crónicas 25, Juan 4:1–42)
Por amor
Ver serie: Meditaciones
Filemón 1:7-10
Hermano, tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti han sido reconfortados los corazones de los santos. Por eso, y aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, más bien te ruego por amor. Yo, Pablo, que ya soy anciano, y además prisionero de Jesucristo, te ruego por mi hijo Onésimo, que es el fruto de mis prisiones.
Puedes evitar hacer ciertas cosas porque piensas que podrías meterte en problemas por hacerlas, y puedes hacer otras porque piensas que podrías recibir una recompensa. Puedes lograr que otras personas hagan algo simplemente afirmando que es lo correcto, y puedes lograr que dejen de hacerlo simplemente afirmando que está mal.
Esa manera de enfrentar la vida se llama motivación de la ley. No hay que ser cristiano para pensar y actuar así; es la manera natural de pensar.
Los cristianos tienen una motivación diferente para pensar y actuar: se apelan unos a otros por amor. En la lectura bíblica de hoy, Pablo le ruega a su amigo Filemón que haga lo correcto, no simplemente porque es lo correcto, sino por amor.
Es el ideal en la crianza: quieres que tus hijos hagan lo correcto, no porque teman el castigo, sino porque te aman. Es el ideal en el aula: quieres que los estudiantes se porten bien, no porque haya reglas que cumplir, sino porque aman a su maestro.
Así es como Dios te apela a ti. No tienes que ser bueno para ir al cielo: es la bondad perfecta de Jesús la que te lleva allá. ¿Para qué ser bueno, entonces? Dios te lo pide por amor. Porque lo amas, aprende lo que es correcto. Porque lo amas, haz lo que es correcto y abstente de hacer lo que está mal.
Eso se llama motivación del Evangelio. Cuando crees el Evangelio, eres movido a mostrarle tu amor a Dios demostrando amor a otras personas. Y cuando no sientas esa motivación, vuelve a lo que Dios ha hecho por ti: amamos porque él nos amó primero.
Oración:
Señor amoroso, mueve mi corazón a mostrarte mi amor haciendo lo que es correcto, en el nombre de Jesús. Amén.


