Qué bueno estar aquí | viernes 20 de febrero 2026
Ver serie: Meditaciones
Mateo 17:4
«Pedro dijo entonces a Jesús: “Señor, ¡qué bueno es para nosotros estar aquí! Si quieres, podemos hacer tres cobertizos: uno para ti, otro para Moisés, y otro para Elías.”» (RVC)
Imagínate descansando en la playa, con el sol brillando, el sonido de las olas y la arena entre los dedos. En un momento así, tal vez piensas: “Qué bueno es estar aquí.” Pero claro… las vacaciones no duran para siempre. Tarde o temprano hay que volver a la realidad.
Pedro no estaba de vacaciones, pero vivió algo tan glorioso, que no pudo evitar decir: “Señor, ¡qué bueno es para nosotros estar aquí!” Estaba en la cima de un monte con Jesús, y de repente, el rostro de Jesús brilló como el sol, su ropa resplandecía, y aparecieron Moisés y Elías hablando con él. Pedro quedó sin palabras. Quería quedarse ahí para siempre.
Y no lo culpamos. Fue un momento increíble. Pero no podía durar. Jesús tenía una misión. Tenía que bajar de ese monte y subir a otro—al monte Calvario—donde iba a morir en la cruz, cargando con el pecado del mundo. Pedro también tendría días duros por delante: vería morir a su Maestro y enfrentaría rechazo por hablar de él.
Tú y yo también tenemos días buenos… y días difíciles. Pero aún ahora, en medio de una vida que no siempre es fácil, Jesús está con nosotros. Él no se quedó en la gloria del monte. Bajó para salvarnos. Y un día, él mismo nos llevará a la gloria eterna, donde sí podremos decir: “Qué bueno es estar aquí”… y nunca más tendremos que irnos.
Oración:
Jesús, gracias por mostrarme quién eres realmente. Ayúdame a confiar en ti en los momentos buenos y en los difíciles. Amén.


