Reconoce tu pecado | jueves 17 de septiembre 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 2 Crónicas 8)
Reconoce tu pecado
Ver serie: Meditaciones
Lucas 15:1-3, 7
Todos los cobradores de impuestos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas comenzaron a murmurar, y decían: «Éste recibe a los pecadores, y come con ellos.» Entonces Jesús les contó esta parábola: […] «Les digo que así también será en el cielo: habrá más gozo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.»
A él casi lo sacan de la carretera, y murmuró: «¿Cómo puede alguien manejar tan imprudentemente?». Ella leyó sobre un asesinato sin sentido y murmuró: «¿Cómo puede alguien ser tan brutal?». Después de ver a otro político o deportista confesar un pecado, murmuramos: «¿Cómo pudieron mentir, consumir sustancias prohibidas, enviar fotos tan indecentes?».
Lucas 15 es un gran capítulo sobre lo perdido: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido. Y comienza con murmuraciones. Pecadores terribles se habían reunido alrededor de Jesús para escuchar su mensaje, pero algunos de la élite religiosa murmuraban. Se preguntaban cómo podía Jesús recibir a «pecadores» en su presencia y hasta sentarse a comer con ellos. Si Jesús fuera verdaderamente Dios, sabría quiénes eran; sabría que no le convenía juntarse con ellos.
Pero esos «pecadores» eran personas que reconocían su pecado. Esos «pecadores» entendían lo terrible que había sido su conducta, cuánto habían herido a otros y qué palabras vergonzosas habían dicho. Sabían que eran pecadores que necesitaban el amor perdonador de Jesús.
Qué diferentes eran esos pecadores de la élite religiosa, que se creía tan buena que no necesitaba el amor perdonador del Salvador, Jesús, que estaba allí mismo, en su presencia.
Cuando te sientas tentado a murmurar, no juzgues los pecados de los demás. Arrepiéntete de tu pecado. Gózate en ese Salvador que vino a perdonar los pecados de los «pecadores», sean quienes sean, aun de pecadores como tú y como yo. Dales a los ángeles una razón para gozarse por tu arrepentimiento, en lugar de mover la cabeza con tristeza por tu auto justicia condenatoria.
Oración:
Querido Señor, guárdame de juzgar a los demás. Ayúdame a arrepentirme de mi pecado con humildad todos los días. Ayúdame a gozarme en tu amor que perdona a los pecadores perdidos, aun a pecadores como yo. Amén.


