Sentado a la mesa | martes 25 de agosto 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 1 Crónicas 14:8–16:6)
Sentado a la mesa
Ver serie: Meditaciones
Lucas 13:29-30
«Habrá quienes vengan del oriente y del occidente, del norte y del sur, para sentarse a la mesa en el reino de Dios. Pero habrá algunos últimos que serán primeros, y algunos primeros que serán últimos.» (RVC)
Recuerdo el comedor de la escuela. Allí parecía establecerse el orden social. Si te sentabas con las personas «correctas», eras aceptado. Si no, quedabas fuera.
Yo no siempre me sentía parte del grupo. No tenía la ropa adecuada, ni la gracia para contar los chistes correctos, ni las habilidades que otros admiraban. Incluso si lograba sentarme cerca, sentía que no pertenecía.
¿Funciona así el cristianismo? ¿Se trata de hacer las cosas correctas, vestir de cierta manera, hablar de cierta forma y lograr entrar al grupo de los aceptados por Dios?
Algunas personas en los días de Jesús pensaban así. Los líderes religiosos creían que ellos estaban dentro. Pensaban que los diferentes a ellos estaban fuera. Pero Jesús les dio una sorpresa.
Dijo que en el día final vendrían personas del oriente, occidente, norte y sur, personas que ellos consideraban de afuera, y se sentarían a la mesa en el reino de Dios. Y algunos que se creían de adentro quedarían fuera. Los últimos serían primeros, y los primeros últimos.
¿Por qué?
Muchas veces, los que son considerados últimos reconocen su necesidad. Claman humildemente a Dios por ayuda y rescate. Reciben con alegría la salvación de Jesús. Pero quienes se sienten primeros pueden caer en la mentira de la autosuficiencia. Se llenan tanto de sí mismos que no dejan espacio para Dios.
Esta es la buena noticia: si te sientes como alguien de afuera, alguien a quien Dios nunca podría amar, escucha esto: Jesús vino a salvar precisamente a personas como tú. Vino a salvarte para que tú, que merecías el último lugar, recibas un lugar en su mesa.
Oración:
Señor Jesús, gracias por recibirme en tu mesa. Enséñame lo que significa ser aceptado por ti. Amén.


