Si vas a presumir, presume de Cristo | lunes 2 de febrero 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: Jueces 5–6, Marcos 16:19–20)
Si vas a presumir, presume de Cristo
Ver serie: Meditaciones
1 Corintios 1:31
«Para que se cumpla lo que está escrito: “El que se gloría, que se gloríe en el Señor.”»» (RVC)
Presumir está de moda. No solo parece algo natural en nosotros, sino que incluso se ha convertido en un buen negocio. Hay empresas que ganan dinero ayudando a la gente a presumir… ¡sin que parezca que están presumiendo!
Un ejemplo: hace algunos años, una autora escribió un libro llamado ¡Presume! El arte de tocar tu propia trompeta sin desafinar. El libro se convirtió en un éxito. Otro ejemplo: hay compañías que hacen publicaciones en redes sociales “felicitando” a sus clientes por haber logrado algo… como ponerse en forma o planear unas vacaciones soñadas. ¿Y qué hace el cliente? Comparte el video o la publicación con sus amigos. ¿Y qué logra la empresa? Publicidad gratuita.
En el mundo de los negocios, tal vez se puede discutir si está bien o mal presumir. Pero delante de Dios… no hay discusión posible. Cuando estamos solos ante su presencia santa, ¿de qué podríamos presumir? Solo de nuestro pecado. Solo de nuestro egoísmo. Solo de nuestra constante tendencia a pensar primero en nosotros, luego en nosotros, y finalmente… en nosotros otra vez.
Y, sin embargo, Dios no nos dio la espalda. No nos dejó solos. Al contrario: se hizo uno de nosotros. Jesús, el Hijo de Dios, vivió una vida de perfecta humildad. Cargó en la cruz el castigo por cada uno de nuestros pecados de orgullo y autosuficiencia. Y ahora, gracias a él, somos perdonados. Somos santos ante Dios. Somos hijos del Rey.
¿Queremos presumir? ¡Claro que sí! Pero no de nosotros. Queremos presumir del amor, la gracia y la victoria de nuestro Salvador.
Oración:
Señor, me rescataste del vacío de vivir para mí mismo. Toda la gloria sea para ti. Amén.


