Un mundo mejor | viernes 24 de julio 2026
Ver serie: Meditaciones
1 Timoteo 2:1-6
«Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos con tranquilidad y reposo, y en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen a conocer la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.» (RVC)
¿Qué puedo hacer para que este mundo sea un lugar mejor?
Cuando vemos las noticias y observamos los problemas que afectan a nuestras comunidades, nuestros países y al mundo entero, es fácil preguntarse si realmente podemos marcar alguna diferencia.
La respuesta de Dios puede sorprendernos.
El apóstol Pablo dice sencillamente:
«Oren».
Oren por todos.
Oren por su familia, sus amigos, sus vecinos y sus compañeros de trabajo. Oren por las personas de su comunidad y por quienes viven en otros lugares del mundo.
Y de manera especial, oren por quienes ejercen autoridad.
Oren por los líderes locales. Oren por las autoridades nacionales. Oren por los gobernantes de otras naciones.
Pablo no dice: «Ridiculícenlos». Tampoco dice: «Hablen constantemente de sus errores». Más bien, nos anima a presentarlos delante de Dios en oración.
¿Por qué?
Porque Dios desea que podamos vivir vidas tranquilas y pacíficas, dedicadas a servirle con fe y fidelidad.
Y cuando el evangelio puede ser proclamado libremente, sucede algo mucho más importante que cualquier cambio político o social.
Las personas llegan a conocer a Jesús.
Ese es el cambio más profundo que puede ocurrir en una vida.
Dios quiere que todos sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad.
¿Y cuál es esa verdad?
Que existe un solo Dios y un solo Mediador entre Dios y los seres humanos: Jesucristo.
Jesús vino a reconciliarnos con Dios. Vivió perfectamente en nuestro lugar y entregó su vida en la cruz para pagar por nuestros pecados. Se dio a sí mismo como rescate por todos.
Gracias a él tenemos perdón, paz con Dios y la esperanza segura de la vida eterna.
Por eso, aunque deseamos un mundo mejor, sabemos que la verdadera transformación comienza cuando las personas conocen a Cristo.
La vida con Jesús cambia el presente y asegura la eternidad.
Esa es la diferencia más grande de todas.
Oración:
Señor Dios, guía y bendice a todas las personas que ejercen autoridad. Permite que podamos vivir vidas tranquilas y pacíficas dedicadas a servirte. Y bendícenos mientras compartimos las buenas noticias de Jesucristo, el Salvador que transforma vidas ahora y para siempre. Amén.


