UN SALVADOR NACIDO PARA HABITAR ENTRE NOSOTROS Y TRAER LUZ | domingo 28 de diciembre 2025
(Lectura de la Biblia en tres años: Josué 7, Marcos 12:18–27)
UN SALVADOR NACIDO PARA HABITAR ENTRE NOSOTROS Y TRAER LUZ
Ver serie: Meditaciones
Juan 1:5,9
«La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla… Aquella luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo.»
En muchas partes del mundo, las casas se llenan de luces en los días previos a la Navidad. Velas, guirnaldas y luces de colores decoran por dentro y por fuera. En el hemisferio norte, donde los días son más cortos en diciembre, esas luces ayudan a que las noches no se sientan tan largas. Una sola luz puede marcar la diferencia.
Y esas luces también pueden recordarnos una verdad esencial de la Navidad. La Biblia describe la condición natural del ser humano como oscuridad. En la oscuridad del pecado, estamos perdidos y vulnerables. Hay peligros por todas partes. No podemos ver a Dios, ni nada que sea verdaderamente bueno. No vemos un camino que nos lleve a algo más que la muerte.
Pero la Navidad cambió todo eso. Un Salvador nació para habitar entre nosotros y traer luz a nuestra oscuridad. Jesús venció la oscuridad del pecado con su vida perfecta como Hijo de Dios. Con su muerte inocente, rompió el poder del pecado en nuestros corazones y nuestras vidas. El mensaje de la Biblia abre nuestros ojos para ver a Jesús como la luz que ilumina el único camino que lleva de la muerte a la vida eterna.
Cuando confiamos en Jesús y lo seguimos, no andamos a tientas en la oscuridad. Vivimos en su luz, una luz que da vida, esperanza y libertad. Así como necesitamos luz para vivir en este mundo, necesitamos la luz de Jesús para tener vida eterna.
Los cielos de Belén se iluminaron la noche en que Jesús nació: ángeles anunciaron su nacimiento a los pastores, y una estrella especial guió a los sabios hasta el niño. Pero la luz más grande no estaba en el cielo. Estaba en el pesebre. Jesús es la luz que vence la oscuridad del pecado y la muerte, con la promesa de una vida perfecta y eterna.
Cada vez que una luz navideña rompe la oscuridad de diciembre, recuerda esto: Jesús, tu Salvador, nació para estar contigo y traer verdadera luz al mundo. Su luz sigue brillando, incluso cuando todas las demás luces se apagan.
Oración:
Niño Jesús, gracias por traer tu luz verdadera a nuestro mundo oscuro. Haz brillar tu luz en mi corazón, siempre. Amén.
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