Un simple “sí” o “no” | sábado 14 de febrero 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: Jueces 17, Lucas 2:21–38)
Un simple “sí” o “no”
Ver serie: Meditaciones
Mateo 5:37
«Cuando ustedes digan algo, que sea “sí, sí”, o “no, no”; porque lo que es más de esto, proviene del mal.» (RVC)
A veces, una mentirita “blanca” se escapa sin pensarlo. “No hace daño”, decimos. Tal vez fue para evitar herir sentimientos, o quizás solo queríamos evitar una discusión o complicaciones.
Pero incluso esas pequeñas mentiras tienen un precio. Un estudio científico de 2016, publicado en Nature Neuroscience, mostró que cuanto más mentimos, más fácil se vuelve mentir. El área del cerebro que se activa cuando mentimos—esa que nos hace sentir culpa—se va apagando poco a poco. Es decir, uno puede entrenarse para mentir sin sentir remordimiento.
Pero Jesús es claro y directo: “Que tu ‘sí’ sea ‘sí’, y tu ‘no’, ‘no’.” Es decir, sé tan honesto, tan confiable, que la gente no necesite que jures nada. Tus palabras deben bastar. Todo lo que va más allá… viene del maligno.
¿Y quién es ese maligno? Satanás, el padre de la mentira. Cada vez que mentimos, aunque sea “poquito”, estamos hablando su idioma. Y eso, lejos de ser inocente, es peligroso y condenatorio.
La verdad y la mentira tienen que ver con la confianza. Es fácil confiar en alguien que siempre dice la verdad. Difícil confiar en quien miente, aunque sea una vez.
Pero Dios… Dios nunca miente. Siempre cumple. Cuando dice que te ama, es verdad. Cuando promete salvación por medio de Jesús, puedes creerlo. Y cuando afirma que está contigo, incluso cuando decir la verdad cuesta… puedes confiar en él.
Oración:
Señor, gracias porque tú siempre dices la verdad y puedo confiar en ti. Ayúdame a hablar con verdad y con amor en cada palabra que salga de mi boca. Amén.


