Una Garantía Sin Límites | jueves 26 de febrero 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 1 Samuel 5, Lucas 4:31–37)
Una Garantía Sin Límites
Ver serie: Meditaciones
Génesis 3:15
«Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le herirás el talón.» (NVI)
Cuando compramos algo nuevo, solemos fijarnos en la garantía del fabricante. ¿Qué cubre? ¿Por cuánto tiempo? ¿Y qué tan confiable es la empresa que la ofrece? Las garantías normalmente tienen limitaciones. Nada lo cubre todo. Siempre hay excepciones.
Menos una.
Dios dio una promesa a los primeros seres humanos después de su caída en el pecado. Aunque habían perdido la perfección con la que fueron creados, aunque merecían ser separados eternamente de Dios, él no los abandonó. Les prometió un Salvador. Un descendiente de la mujer que vencería al diablo. Que lo aplastaría. Y aunque sería herido en el proceso, ganaría la victoria final.
Esa promesa —la primera profecía sobre Jesús— es una garantía total. No tiene letra pequeña. No tiene fecha de vencimiento. No depende de lo que hagas tú, sino de lo que ya hizo Cristo en la cruz. Dios no solo dijo que lo haría; lo cumplió.
Mira a Jesús clavado en el madero. Allí está tu garantía. Allí está tu libertad, tu perdón, tu vida eterna. No necesitas más comprobante.
Oración:
Señor, gracias por no darme lo que merezco, sino lo que prometiste: tu amor, tu perdón y tu garantía eterna en Jesús. Amén.


