Una vida tranquila | miércoles 18 de febrero 2026

(Lectura de la Biblia en tres años: Jueces 21, Rut 1, Lucas 3:1–20)

Una vida tranquila

Ver serie: Meditaciones

1 Tesalonicenses 4:11-12
«Procuren vivir en paz, y ocuparse de sus negocios y trabajar con sus propias manos, tal y como les hemos ordenado, a fin de que se conduzcan honradamente con los de afuera, y no tengan necesidad de nada.» (RVC)

Cristiano, ten cuidado con la forma en que vives. Tu manera de actuar puede influir, para bien o para mal, en quienes te rodean.
Si tu comportamiento no refleja a Cristo, puede hacer que otros se alejen del evangelio. Pero si pones en práctica el amor de Dios, tu forma de vivir puede despertar interés en aquellos que todavía no conocen la verdad.
Dios quiere que vivas de forma que ganes el respeto de los que aún no creen. A eso lo llama “una vida tranquila”. ¿Qué significa eso? Que no seas entrometido, que no te metas en asuntos ajenos, que no te hagas notar por chismes o críticas. Una vida así no es un buen testimonio. Al contrario, cierra puertas para hablar de Cristo.
También nos manda a trabajar con nuestras manos. No quiere que seamos personas flojas o irresponsables, que dependen de otros por falta de esfuerzo. Esa actitud tampoco ayuda a dar buen testimonio.
Pero cuando vives con integridad, cuando trabajas con dedicación, cuando respetas la vida de los demás… entonces tu manera de vivir puede ser una herramienta poderosa. A través de ti, otros pueden empezar a preguntar: “¿Qué tiene esta persona que la hace diferente?”
Y así, tal vez, puedan llegar a conocer al que te cambió: Jesucristo.

 

Oración:

Señor, hazme fiel en mi vida diaria. Que todo lo que diga y haga te glorifique y abra puertas para compartir el evangelio. Amén.

 

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