La bendición de dar | miércoles 14 de octubre 2026
(Lectura de la Biblia en tres años: 2 Crónicas 32:1–19, Juan 10:22–42)
La bendición de dar
Ver serie: Meditaciones
2 Corintios 9:10-11
Y aquel que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá los recursos de ustedes y los multiplicará, aumentándoles así sus frutos de justicia, para que sean ustedes enriquecidos en todo, para toda generosidad, que por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios.
Una semilla es algo pequeño: a lo sumo, del tamaño de una uña, y muchas veces mucho más pequeña. Y, sin embargo, de esa diminuta semilla pueden salir grandes plantas y frutos abundantes. El apóstol Pablo usa la imagen de la semilla y la cosecha para enseñarnos a dar con generosidad. Pablo nos dice que Dios nos provee las semillas y hace crecer la cosecha. Y, cuando llegue el momento de volver a sembrar, Dios proveerá las semillas una y otra vez.
Algo asombroso sucede cuando los cristianos siembran con las semillas que Dios provee. Cuando dan generosamente de sus bienes materiales, esa generosidad se extiende y crece hasta convertirse en acción de gracias a Dios. Es parte de una cosecha de justicia.
Quizás has visto los videos de cristianos que reciben Biblias por primera vez. Una tribu remota, que nunca había tenido la Biblia traducida a su propio idioma, recibe el regalo de Biblias escritas en su lengua. Toda la aldea se presenta vestida con sus mejores ropas. Se gozan, oran, cantan, bailan y le dan gracias a Dios por los regalos de cristianos generosos que ayudaron a hacerlo posible.
Hay un gran poder en los actos más sencillos de generosidad. Por el precio de un café, podemos ayudar a poner la palabra de Dios en las manos de familias que nunca antes habían tenido una Biblia. Esa generosidad produce gratitud en quienes reciben los regalos. Y quienes los reciben oran por los que han dado con tanta generosidad.
Pablo nos recuerda que la motivación para dar no nace de la obligación, sino de la confesión del Evangelio: la buena noticia de que nuestros pecados son perdonados en Jesús. Así como Dios nos ha dado con tanta generosidad, nosotros damos con gozo a los demás.
Oración:
Querido Señor, dame un corazón alegre para ser generoso, como tú eres generoso conmigo. Amén.








