DESAPARECIDO | sábado 15 de noviembre 2025

(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 8:11–20, Marcos 6:14–29)

DESAPARECIDO

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Lucas 21:5–6
“Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo [Jesús]: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.”

El templo de Jerusalén en tiempos de Jesús tardó décadas en construirse y fue uno de los proyectos arquitectónicos más costosos del mundo romano. Era seis veces más grande que el famoso Coliseo y se financió con algunos de los impuestos más altos de la época. Las piedras usadas en su construcción podían medir hasta doce metros de largo por casi cuatro de alto y cuatro de ancho, y llegar a pesar más de quinientas toneladas. Los judíos fieles viajaban varias veces al año para visitar aquella imponente estructura.

Por eso, parecía que no había nada más permanente en sus vidas que ese templo. Por su tamaño, su valor y su importancia en la vida cotidiana, parecía imposible imaginar que algún día pudiera ser destruido.

Sin embargo, en el año 70 d.C. eso fue exactamente lo que ocurrió. Los romanos invadieron Jerusalén, arrasaron todo, y el templo dejó de existir.

Aunque la destrucción del templo fue un hecho histórico, también fue una ilustración de lo que vendrá. La vida está llena de cosas que parecen impresionantes: estructuras, instituciones, conocimientos o culturas que consideramos “demasiado grandes para caer”. Cosas que forman parte de nuestra vida diaria y que nos cuesta imaginar que un día desaparezcan. Pero Jesús advirtió que todo esto un día llegará a su fin. Todo será reemplazado por un cielo nuevo y una tierra nueva.

Jesús nos da estas advertencias no para asustarnos, sino para fortalecernos. Para que, cuando el mundo a nuestro alrededor parezca desmoronarse, recordemos que nuestra esperanza no está en lo temporal. Él nos dice con anticipación que lo que parece permanente en este mundo pasará, para que no pongamos nuestra confianza en lo que vemos ahora, sino en el mundo perfecto que viene: el mundo que Jesús ganó para nosotros con su vida perfecta y su muerte inocente, el mundo que nunca tendrá fin.

 

Oración:

Padre celestial, recuérdame que esta vida pronto pasará. Dame esperanza y confianza en la vida eterna que viene. Amén.

 

 

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PASO SEGURO | viernes 14 de noviembre 2025

 

(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 8:1–10)
PASO SEGURO

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Lucas 21:18
[Jesús dijo:] “Pero ni un solo cabello de vuestra cabeza perecerá.”

La Biblia repite una historia constante a lo largo de sus páginas: el pueblo de Dios atraviesa grandes dificultades, pero sale ileso. Los detalles cambian, pero el resultado siempre es el mismo.

El pueblo de Israel fue perseguido por los poderosos carros del ejército egipcio. No tenían a dónde huir, hasta que Dios abrió un camino seco en medio del Mar Rojo. El pueblo cruzó a salvo, sin sufrir ninguna pérdida.

Goliat lanzaba amenazas de muerte contra el pueblo de Dios. Aquel guerrero gigante quería destruirlos a todos, hasta que David lo derribó con una honda y una piedra. Ese día, el pueblo de Dios venció a Goliat y a los filisteos sin recibir ni un rasguño.

Sadrac, Mesac y Abed-nego se negaron a obedecer la orden del rey de adorar al ídolo que había mandado construir. Fueron arrojados a un horno ardiente por su fe, pero salieron completamente ilesos. Ni siquiera olían a humo.

El capítulo 21 de Lucas está lleno de advertencias sobre cosas terribles que ocurren y que aún ocurrirán: desastres espantosos, traiciones y persecuciones sin límite. Pero Jesús quiere que sepas que pasarás por todo eso sin daño alguno.

Así como los hijos de Israel cruzaron el Mar Rojo, como el pueblo de Dios enfrentó a Goliat, y como los tres hombres salieron del horno ardiente, Dios promete llevarte a través de lo peor de este mundo.

Confía en su promesa. Es la promesa del mismo que cumplió su palabra al enviar un Salvador para rescatarnos del pecado y que cumplió su promesa al vencer la muerte resucitando del sepulcro. Confía en su promesa de llevarte a salvo, a través de este mundo, hasta Él en el cielo.

 

Oración:

Dios todopoderoso, tú me has advertido que este mundo pasará y traerá muchas dificultades. Concédeme la plena confianza de que llegaré con seguridad a tu lado en el cielo. Amén.

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AMANECE | jueves 13 de noviembre 2025

 

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(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 7:12–26, Marcos 6:7–13)

AMANECE

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Malaquías 4:2
“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.”

Hay algo especial en un amanecer, ¿verdad? Ya sea que hayas pasado la noche en vela o que seas de los que se levantan temprano, hay algo revitalizante en esos primeros rayos de sol que atraviesan la oscuridad de la noche que se desvanece. En cierto sentido, es algo sanador.

Para los creyentes en Jesús, eso es lo que representará el fin del mundo: sanidad. ¡Y qué sanidad será! Los rayos sanadores de Dios expulsarán para siempre toda la oscuridad del pecado que hay en nosotros. Cuando Jesús regrese y lleve a su pueblo al cielo, ya no habrá más tentaciones, dudas, temores, ansiedades, orgullo, amargura, heridas emocionales, inseguridades, relaciones rotas, promesas incumplidas o verdades distorsionadas. La lista podría seguir y seguir.

El amanecer se acerca. Jesús viene otra vez. Sí, el mismo Jesús que se dejó poner en un pesebre, que fue llevado a una cruz… ese mismo Jesús regresará. Te ama profundamente. Pagó por tus pecados completamente. Ganó el cielo para ti.

Y un día volverá en gloria, disipando para siempre la oscuridad del pecado.
¡EL AMANECER ESTÁ POR LLEGAR!

 

Oración:

¡Ven pronto, Señor Jesús, y sánanos! Amén.

 

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ANTICIPANDO EL CIELO | miércoles 12 de noviembre 2025

(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 7:6–11, Marcos 6:1–6)

ANTICIPANDO EL CIELO

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Isaías 65:17
“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.”

Tengo 47 años. ¿Sabes qué? No recuerdo gran cosa de lo que pasó durante mis años de escuela primaria. Oh, no me malinterpretes: ¡aprecio mucho esos años! Tuve la bendición de asistir a una escuela luterana, donde aprendí mucho acerca de Jesús y tuve muy buenos amigos.

Pero, sinceramente, no recuerdo muchos detalles. ¿Tuve días en los que me sentí estresado por algún examen o tarea? Seguramente sí, pero no los recuerdo. ¿Tuve desacuerdos o discusiones con algunos compañeros? Es probable, pero casi no guardo memoria de esos momentos.

Cuando lleguemos al cielo y vivamos allí por siglos, ¿cuántas de las tensiones, heridas o dificultades de esta vida recordaremos? Según este versículo, ¡ni siquiera vendrán a nuestra mente!

¿Por qué? Porque el cielo será infinitamente mejor que cualquier cosa de esta tierra. Todos los efectos del pecado habrán desaparecido para siempre. Allí tendremos amor perfecto, gozo perfecto, paz perfecta y relaciones perfectas con todos los que estén presentes.

Eso no significa que lo que enfrentamos ahora sea fácil o insignificante. ¡A veces puede ser muy difícil!

Pero precisamente eso nos hace anhelar aún más el cielo, un lugar sin los problemas de este mundo ni siquiera el recuerdo de ellos.

 

Oración:

Señor Jesús, ven pronto para llevarme al hogar eterno que has preparado para mí. Amén.

 

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EL MUNDO NO ERA DIGNO DE ELLOS | martes 11 de noviembre 2025

(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 7:1–5)

EL MUNDO NO ERA DIGNO DE ELLOS

 

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Hebreos 11:36–40
“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto, prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno, errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.  Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.”

En Estados Unidos se honra a los veteranos de las Fuerzas Armadas. La gente reconoce los sacrificios y las dificultades que ellos y sus familias han soportado, y les agradece por su servicio.

La Biblia también nos anima a honrar a los cristianos que han sufrido adversidades y han servido fielmente sin recibir reconocimiento ni distinción. A lo largo de la historia ha habido muchos así, y de hecho hoy en día hay muchos más alrededor del mundo. Si vives en un país donde se practica la libertad religiosa, quizás no lo notes, pero en muchas naciones hay cristianos que enfrentan burlas, golpizas e incluso prisión por su fe.

¿Por qué Dios no impide toda persecución? Porque está preparando algo mejor. Junto con nosotros, esos santos perseguidos serán hechos perfectos en el cielo. Tanto ellos como nosotros recibiremos la declaración de que poseemos la perfección de Jesús por medio de la fe en Él.

Aquellos que ya murieron brillan ahora en la gloria de Dios. Nosotros, los que todavía permanecemos en la tierra, seguimos luchando. Pero cuando enfrentes oposición o sufrimiento por seguir a Jesús, recuerda la gloria que Dios tiene reservada para ti un día.

 

Oración:

Padre celestial, frustra los planes de tus enemigos para que tu pueblo pueda alabarte libremente, por medio de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

 

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USANDO SU PODER PARA EL BIEN | lunes 10 de noviembre 2025

(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 6:10–25, Marcos 5:21–43)

USANDO SU PODER PARA EL BIEN

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Apocalipsis 21:6

“Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.”

Existen lugares en el mundo donde el acceso al agua significa poder. Las personas que controlan el suministro pueden cobrar precios abusivos a quienes la necesitan o incluso negársela por completo. No parece justo que algo tan esencial para la vida, como el agua, se convierta en un privilegio. Pero así sucede.

Jesús está a cargo de todo. Él se llama a sí mismo el Principio, porque existía antes de la creación del mundo, y el Fin, porque seguirá existiendo incluso después de que el mundo desaparezca.

Por lo tanto, Jesús tiene autoridad sobre la fuente del agua de la vida. Esta agua es tan vital que sin ella nadie puede tener vida eterna; pero quien la recibe, entra en el cielo. Esa agua son las palabras de Jesús, que despiertan la fe en los corazones, una fe que une a las personas con Él y les asegura la vida eterna.

Jesús ofrece esa agua a los que tienen sed — sed de perdón, de gozo, de paz y de consuelo. Y Él concede todo eso a través de su Palabra.

Y lo hace sin costo alguno. Puede hacerlo porque ya pagó el precio con su vida perfecta, su muerte inocente y su gloriosa resurrección.

Así que bebe de esa agua y sé saciado.

 

Oración:

Señor Jesús, crea en mí una sed profunda de Ti, que no se apague hasta que esté en casa contigo en el cielo. Amén.

 

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VERDADERAMENTE MEJOR | domingo 9 de noviembre 2025

(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 6:1–9, Marcos 5:1–20)

VERDADERAMENTE MEJOR

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Apocalipsis 21:4


“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron.”

Nuestra hija llegó un día del colegio y pidió cinta adhesiva que no dañara la puerta de su habitación. Unas horas después, notamos lo que había pegado en la puerta: era un cartel hecho con marcador sobre papel de colores, con palabras del último libro de la Biblia, Apocalipsis. Su letrero decía:
“Enjugará toda lágrima de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni lamento, ni llanto, ni dolor.”

Nos conmovió profundamente que, entre todos los pasajes bíblicos que podía haber escogido, nuestra hija eligiera precisamente ese. Ella sentía las cosas con mucha intensidad —tanto las buenas como las malas— y sabíamos que no le gustaba llorar cuando sucedían cosas tristes. Pero porque conocía a Jesús, porque sabía que iba al cielo, ya estaba esperando con esperanza ese lugar donde no habría más lágrimas ni llanto.

Tiempo después, nos hizo una pregunta muy interesante:
“¿Podría alguien pecar en el cielo y hacer que vuelva todo el dolor otra vez?”

La tranquilizamos recordándole que el pasaje que había pegado en su puerta era una promesa de Dios: que eso nunca volvería a pasar. “Ya no habrá más muerte.”

En este momento existe un cierto orden de las cosas: las personas mueren, y otras lloran su partida. Pero llegará un día en que ese viejo orden desaparecerá para siempre, y ya no habrá muerte, ni lamento, ni llanto, ni dolor. Que Dios apresure ese día.

 

Oración:

Señor, guíame a través de este mundo de lágrimas hasta el lugar donde solo me alegraré en tu presencia. Amén.

 

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LO IMPORTANTE ACERCA DEL CIELO | sábado 8 de noviembre 2025

(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 5, Marcos 4:35–41)

LO IMPORTANTE ACERCA DEL CIELO

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Apocalipsis 21:3
“Y oí una gran voz que decía desde el trono: ¡Mira! El tabernáculo de Dios está ahora entre los hombres, y él habitará con ellos; ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios.”

Es reconfortante pensar en las almas de los creyentes en Jesús descansando en el cielo. Ellos ya no tienen que preocuparse por las tensiones de este mundo ni lidiar con enfermedades. Sus cuerpos descansan seguros en la tumba, y en el día del juicio sus almas se reunirán con sus cuerpos, resucitados perfectamente de entre los muertos.

Cuando Apocalipsis, el último libro de la Biblia, describe el cielo después del día del juicio, no dedica mucho tiempo a explicar cómo serán esos cuerpos glorificados. A las personas les gustaría saber qué actividades habrá allí y qué implica no volver a estar separados en cuerpo y alma. Pero Apocalipsis señala que hay algo mucho más importante que saber sobre el cielo.

Dios estará allí con su pueblo. Tendrán contacto directo con Él, porque el pecado ya no los separará de Su presencia. Sus cuerpos glorificados no estarán afectados por el pecado, así que podrán ver a Dios con sus propios ojos, en toda Su perfección y santidad. Él estará justo con ellos, y los llamará su pueblo.

Será hermoso reunirse con los seres queridos y amigos cristianos en el cielo. Pero será aún más maravilloso estar tan cerca de Jesús, nuestro amigo y nuestro hermano.

 

Oración:

Señor Jesús, quédate conmigo hasta que me una a Ti en la perfección del cielo. Amén.

 

 

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TODO MEJORARÁ | viernes 7 de noviembre 2025

 

(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 4:41–49)
TODO MEJORARÁ

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Lucas 6:21–23
[Jesús dijo:] “Bienaventurados ustedes que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Bienaventurados ustedes que ahora lloran, porque reirán. Bienaventurados serán cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y desechen su nombre como algo malo por causa del Hijo del Hombre. Alégrense en aquel día y salten de gozo, porque grande es su recompensa en el cielo.”

He tenido dolor de espalda. Usualmente puedo encontrar una posición en la que el dolor disminuye un poco. Sin embargo, una vez no había ninguna postura que lo aliviara, así que fui al hospital. Resultó que el dolor provenía de un cálculo renal. No sabía cuándo ni cómo desaparecería el dolor, pero finalmente se fue, y fue un gran alivio cuando por fin terminó.

Jesús les dijo a sus discípulos que sentirían dolor. Tendrían hambre, estarían tristes, serían odiados, excluidos, insultados y rechazados. Todo eso sucedería porque eran sus seguidores.

Jesús les aseguró que el dolor sería real, pero temporal. Incluso los llamó bienaventurados porque el alivio estaba en camino. No siempre tendrían hambre; finalmente serían saciados. No siempre llorarían; finalmente reirían. Jesús les dijo que incluso podían saltar de alegría porque sabían que el cielo les esperaba por la fe en él.

Los cristianos pueden encontrar alivio incluso antes de llegar al cielo, porque saben que el cielo viene. Aun cuando seguir a Jesús cause dolor o persecución, Dios brinda alivio mediante la fe en sus promesas.

 

Oración:

Dios todopoderoso, alivia mi dolor durante mi tiempo en la tierra y enséñame a aferrarme a tus promesas hasta que me una a ti en el cielo, por medio de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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….TODO NUEVO…. | jueves 6 de noviembre 2025

 

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(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 4:15–40, Marcos 4:33–34)

….TODO NUEVO….

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Apocalipsis 21:5
El que estaba sentado en el trono dijo:
“Yo hago nuevas todas las cosas.”….

Considera estas letras:
“Hace mucho tiempo —pero no hace tanto tiempo— el mundo era diferente. Oh sí, lo era.”
Esas son las líneas iniciales de una canción interpretada por James Taylor. La canción apareció en una película importante sobre un pequeño pueblo, y resonó tanto con la gente que fue nominada a un Premio de la Academia.

“Hace mucho tiempo —pero no hace tanto tiempo— el mundo era diferente. Oh sí, lo era.”
Parte del poder de esa canción radica en que llega al corazón de todos los que hemos vivido lo suficiente para ver cómo las cosas se deterioran con el paso del tiempo. Tal vez hemos visto un pueblo que alguna vez fue próspero, convertirse en calles llenas de tiendas vacías; o hemos observado cómo gran parte de la televisión se ha convertido en un basurero tóxico.
Quizá hemos vivido lo suficiente para notar el deterioro en la forma en que las personas se tratan unas a otras en nuestra sociedad.

Ver cómo las cosas decaen, se desgastan, se rompen, se desmoronan y se desvanecen es un recordatorio vívido de que vivimos en un mundo pecaminoso y caído. Pecaminoso porque tú y yo somos pecadores.

Pero el pecado y la decadencia no tienen la última palabra.
Jesús la tiene.
Él dice: “Yo hago nuevas todas las cosas.”
Por eso llevó nuestros pecados a la cruz y resucitó de entre los muertos.
Y porque lo hizo, nos renueva con su evangelio y refresca nuestro espíritu cada día.
Además, nos señala hacia el tiempo en que los efectos del pecado desaparecerán para siempre, cuando ya no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor.
(Apocalipsis 21:4)

Vivimos en un mundo que se deteriora.
Pero ten ánimo: Jesús hace nuevas todas las cosas.

 

Oración:

Señor Jesús, en este mundo caído renueva mi espíritu.
Perdona mi pecado.
Refresca mi deseo de vivir mi vida para ti.
Amén.

 

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