¡El regalo del Verbo encarnado! | viernes 27 de diciembre 2024

En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios…14 Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros.

—Juan 1:1,14.

 

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 27:1–15, 1 Pedro 2:11–16)
¡El regalo del Verbo encarnado!

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Una Navidad, un padre decidió comprarles a sus hijos un gran regalo. Era un hermoso juego de columpios con dos columpios, un banquito, un tobogán, barras y anillos para colgar. Cuando llegó la caja y vio todo lo que tenía que hacer para armarlo, gritó: “¡Nunca más!” “El próximo año los únicos juguetes que voy a comprar serán los que digan ‘No se requiere ensamblaje'”.

Lástima que mucho del trajín que viene con las fiestas navideñas causa que nos sintamos así de la Navidad: “¡Nunca más! ¡Me alegro de que la Navidad viene solo una vez al año!” Es una pena porque la Navidad no termina el 26 de diciembre. Apenas comienza. La Navidad dura doce meses. Más importante aún, ¡la grandeza de los regalos de Dios envueltos en Jesús es motivo de celebración sin cesar! Pues, eso es lo que vamos a hacer esta primera semana de Navidad y la última semana de nuestro año civil. ¡Vamos a celebrar y disfrutar los dones de Dios que todos recibimos y que disfrutaremos para siempre!

El primer regalo que quiero que saques y disfrutes es simplemente este: Dios se hizo humano. No aprecié completamente el milagro del Verbo haciéndose hombre hasta que tuve mis propios hijos. Cuatro veces he tenido la alegría de cargar en mis brazos a hijas recién nacidas. Cada una era tan pequeña. Cada vez pensaba, “Querido Señor, gracias por este regalo de 3.5 kilos.” Luego pensé: “Casi no lo puedo creer todavía. Tú, Señor, que me tejiste en el vientre de mi madre, fuiste así. ¡María te envolvió en pañales a ti que cubriste el universo de estrellas! ¡Guau!” Luego, hay que pensar. ¡Dios realizó este milagro para ti y para mí! ¿Quiénes somos para que Dios haga esto por nosotros? No siempre apreciamos ni los regalos como la familia, y mucho menos el regalo de su Hijo. Pero, ¡aquí está la grandeza del regalo! En esta palabra de Juan, Dios se pone en tus brazos y dice: “Aquí estoy, tu regalo de 3.5 kilos, tan pequeño, tan humano, pero sin pecado. ¡Aquí viene para redimirte y darte el derecho de ser hijo e hija de Dios!”

Oh, arrodíllate y adóralo: “Querido Dios, gracias por este regalo de 3.5 kilos que eres tú!”

Oración:

Precioso Jesús, para mí todos los días son Navidad. ¡Tú eres mi regalo! Ahora, concédeme tu Espíritu Santo para que pueda apreciarte más y más. Amén.

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¡La alegría Navideña en una botella! | jueves 26 de diciembre 2024

3 Y apareció en el cielo otra señal: un enorme dragón…Cuando la mujer estaba a punto de dar a luz, el dragón se plantó delante de ella para devorar a su hijo tan pronto como naciera. 5 Ella dio a luz un hijo varón que «gobernará a todas las naciones con puño de hierro». Pero su hijo fue arrebatado y llevado hasta Dios, que está en su trono. 6 Y la mujer huyó al desierto.

—Apocalipsis 12:3-6.

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 26, 1 Pedro 2:1–10)

¡La alegría Navideña en una botella!

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Todas las noches mi familia se reúne para una devoción. Una noche, una de mis hijas se me subió y dijo algo que no vi venir: “¡Papá, estoy tan orgulloso de ti!”

No sé de dónde vino eso, pero para mí fue uno de “esos momentos”. Sabes de cuáles estoy hablando, ¿sí? Esos momentos invaluables de alegría que solo quieres atrapar en una botella.

Si te preguntara cuál sería la mejor manera de embotellar la alegría navideña, ¿qué dirías? Escucha lo que un niño dijo: “Visita al niño Jesús de nuevo”. ¡Por supuesto! ¡La mejor manera de embotellar el gozo de la Navidad sería volver de alguna manera para ver nacer a nuestro Salvador!

El apóstol Juan nos deja hacer eso. De hecho, nos hace ver el nacimiento desde la perspectiva del cielo. ¡Pero espera! ¡Esto no parece alegría sino terror en una botella! ¿Dónde están los pastores, las ovejas, los ángeles? ¡Solo está el Godzila! Un terrible dragón rojo de fuego que quiere comerse al bebé en cuanto da a luz y matar a la madre. Toma en cuenta la mujer no es solo un símbolo de María, sino la Iglesia cristiana, que nos incluye a ti y a mí. Esta es una imagen de cuanto Satanás nos odia y quiere destruirnos. Corremos, pero no podemos escondernos. Huimos al desierto de este mundo donde el diablo y sus fuerzas nos cazan con sus tentaciones y acusaciones. ¡Diariamente nos hieren!

¿Dónde hay alegría navideña en esta visión para embotellar? ¡Prepara tu botella! Aquí está: De todos los records del nacimiento de Cristo, ningún otro nos muestra a un Dios santo viniendo a un mundo pecador y hostil para salvarnos del pecado y de Satanás tan vívidamente como este. Quizás más que cualquier otra escena del nacimiento, esta escena nos mueve a decir: “Tú, Dios mío, vienes con tanta humildad solo para rescatarme de mi muerte y condenación y del poder del diablo”. Esta perspectiva celestial del nacimiento de Jesús anuncia el don del amor que es pura alegría en una botella: “Tanto amó Dios al mundo y, por tanto, te amó a ti, que dio a su unigénito Hijo”.

¡Embotella esa alegría y, por supuesto, destápalo todos los días y regocíjate en Dios, tu Salvador!

Oración:

Señor Jesús, ves con qué intensidad Satanás me odia y me acosa. Ves lo débil que soy. Por favor, llévame a un lugar seguro. Perdóname. Protégeme. Mi esperanza y alegría están en ti. Amén.

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¡La alegría contagiosa! | miércoles 25 de diciembre 2024

15 Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores…fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño que estaba acostado en el pesebre. 17 Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él

—Lucas 2:15-17.

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 24:15–25:17, 1 Pedro 1:18–25)

¡La alegría contagiosa!

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No tengo que hablarte a ti que pasamos por la pandemia.

Pero muchas cosas, no solo el virus, son contagiosas. Los bostezos son contagiosos. Probablemente lo sabías. Otras cosas más sorprendentes que no sabías también son contagiosas. ¿Sabías que sentir frío y subir de peso es contagioso? ¡Sí, puedes contagiarte con escalofríos y kilos!

¿Sabes qué es tan contagioso como cualquier virus? ¡La alegría! ¡Escucha aquí, especialmente, la alegría cristiana! Podemos ver la alegría contagiosa en la Nochebuena. Cuando el ángel nos dio las buenas nuevas de gran gozo de que nos había nacido un Salvador, y el ejército celestial gritó con alegría: “¡Gloria a Dios en las alturas!” la alegría celestial se regó rápidamente. Los pastores se levantaron de un salto y corrieron a ver lo que había sucedido, lo que el Señor les había dicho. Cuando encontraron a María, José y el bebé, miraron dentro del pesebre y vieron el plan de Dios para redimirlos envueltos en una diminuta carne, sus corazones dieron un brinco y saltaron de alegría, y no podían contenerla. ¡Tocaron a todas las puertas de Belén y difundieron las buenas nuevas!

 

Es el día de Navidad. Tal vez, estés sintiendo la alegría de pasar tiempo con tu familia. Pero quizás no. Quizás el día de Navidad sea triste para ti, porque no estás con alguien a quien quieres. Quizás, el día de Navidad es triste porque te das cuenta de que el mundo todavía está roto y tú también a causa del pecado. Déjame contagiarte con alegría. Si tienes un nacimiento cerca, mira la figura del niño Jesús en el pesebre y vuelve a escuchar la buena noticia de gran gozo: Hoy en la ciudad de David te ha nacido un Salvador. Para ti, tú que una vez estuviste perdido, tú que una vez estuviste muerto, Jesús te ha nacido y eres encontrado, estás vivo. ¡Estás perdonado y reconciliado con Dios a través del niño Jesús!

Que te contagies con esa alegría y contagia a otros. Comparte las buenas nuevas con las personas que amas. Diles de la alegría que tienes porque conoces a Jesús. Te prometo, el gozo es tan contagioso que seguro volverás a sentirlo cuando veas a alguien que te importa creer en Cristo, la fuente de toda alegría. ¡FELIZ NAVIDAD!

Oración:

Querido Jesús, no siempre estoy feliz, pero hoy es la Navidad. Has nacido por mí. ¡Mi corazón salta de alegría! ¡Mis labios hablan tu alabanza! ¡Que otros se contagien con lo que tengo! Amén.

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¡Regocijad! ¡Jesús nació! | martes 24 de diciembre 2024

El ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. 11 Hoy les ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. 12 Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

—Lucas 2:10-12.

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 24:1–14, 1 Pedro 1:13–17)

¡Regocijad! ¡Jesús nació!

 

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Esta semana María nos mostró que la alegría es una emoción revolucionaria. Es una revolución que se produce en contra de la duda y la tristeza. Pero la alegría no es solo revolucionaria. Es necesaria. La alegría es una emoción que fue creada para ser experimentada por nuestros corazones.

La alegría. Es un regalo que todos podríamos usar más ¿sí o no? Sé que María y José serían los primeros en decir: “¡Amén!” ¿Cuáles fueron las noticias que condujeron al nacimiento de su hijo? Por un lado, el censo de César del imperio romano. Pero, ¿cuál fue el propósito del censo? ¿Venía un gran impuesto? ¿Una guerra? Tanta incertidumbre. Había grupos de fanáticos políticos que provocaban derramamiento de sangre y caos. ¡Tanta ira y división por la política! Allí estaba el odiado rey judío, Herodes el Grande. Incluso César Augusto dijo que era mejor ser el perro de Herodes que su hijo. Este loco paranoico asesinó a su esposa y a sus tres hijos. ¡Que miedo! Luego, estaba la siguiente situación: Pobres María y José, tratando desesperadamente de encontrar un lugar limpio y seguro para tener a su milagroso bebé. Pero, persona tras persona los rechazó. ¡Tanto estrés, angustia y dolor!

Sí, los días antes de la primera Navidad fueron un revoltijo de emociones, ninguna de las cuales era alegría. Tal vez, los días antes de esta Navidad han sido un mismo revoltijo de emociones para ti. Quizás estés diciendo, “¡Ay, me siento tan ansioso! Hay tanta ira y división a mi alrededor, y yo también me siento enojado. Lo intento, pero no logro dominar mi propio miedo, locura y pasiones. ¡Y este año, oh Dios mío, me ha traído tanto estrés y pena! ¡Ay, por un poco más alegría en mi vida! “

Buscas la alegría. Necesitas la alegría. Pues, aquí está, y ¡no un tantito de alegría, sino gran alegría! ¡Hoy en la ciudad de David, te ha nacido un Salvador! ¡Él es Cristo, el Señor! Llegó el momento. Dios te envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley para redimirte bajo la ley. La alegría encarnada te espera. ¡Corre! ¡Ve a verlo! Está acostado en un pesebre: ¡tu perdón, tu esperanza, tu paz, tu amor, tu cielo! ¡Regocíjate! ¡Jesús nació! ¡FELIZ NAVIDAD!

Oración:

Amado Padre, en esta noche santísima me diste mi mayor regalo: tu Hijo, Cristo el Señor. Lo veo en el pesebre. ¡Mi corazón está lleno de asombro, adoración y alegría! Amén.

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Alegría revolucionaria – ¡Viva la revolución! | lunes 23 de diciembre 2024

46 Y María dijo: —Engrandece mi alma al Señor; 47 y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador [porque]… 54 Ayudó a Israel, su siervo, para acordarse de la misericordia, 55 tal como habló a nuestros padres.

—Lucas 1:46-47; 54-55.

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 23:23–49, 1 Pedro 1:3–12)

Alegría revolucionaria – ¡Viva la revolución!

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¿Cómo lo hizo? ¿Cómo se rebeló María? ¿Cómo una adolescente pudo levantar y arrojar a un lado al gorila de 400 libras de duda y tristeza como si tuviera 4 onzas? Nota algo importantísimo de la canción de María. Es en gran parte un collage de versículos de la Biblia. En 10 versículos, María cita directamente o alude a las escrituras de Génesis, Éxodo, Deuteronomio, 1 y 2 de Samuel, Job, Salmos, Isaías, Ezequiel, Habacuc, Miqueas y Sofonías. ¿Entiendes? ¡La mamá de nuestro Señor sangraba escritura! El alma de María estaba saturada de la Biblia. La palabra viva y activa de Dios corría por las venas de su alma y El Espíritu Santo, a través de la buena noticia de gran gozo que ahora crece en su seno, inspiró el revolucionario canto de fe que canta.

Estimado oyente, ¡la canción de María nos capacita que sangremos escritura! El cántico de María nos satura con las mismas poderosas Escrituras; y la palabra salvadora de Cristo del Poderoso, que cumple la promesa, penetrará hasta tu médula, saturará tu alma y espíritu, y el Espíritu Santo fomentará en ti una revolución de fe que salva almas, desafía al pecado y a Satanás.

Así que, escucha a la madre de tu Salvador decirte: “Tú que te encuentras, como yo, en un estado humilde y bajo, humillado por las circunstancias, cojeando por el dolor, encorvado por todo lo que pesa sobre ti, acosado e indefenso bajo el peso de los gorilas de 400 libras de tu pecado y el enemigo, ¡Dios te ha tenido en cuenta! ¡Se ha acordado de ti! ¡No te ha olvidado! Las Sagradas Escrituras son claras y te prometen una y otra vez: ¡El Poderoso ha hecho y sigue haciendo grandes cosas por ti, cosas que ningún ojo ha visto, ningún oído ha oído, ninguna mente ha imaginado! Mira mi vientre redondo ”, canta María. “¡Creciendo por dentro está el Niño Jesús, el propio Hijo de Dios, ¡tal como Dios lo prometió! Y tal como Dios prometió, Jesús con sus poderosas manos cicatrizadas ha arrojado a un lado al gorila de 400 libras de tu culpa y ha derribado de sus tronos el gobierno de tu pecado y del diablo “.

¡Escucha esa dulce mezcla de Escrituras! ¡Que sangres Escrituras, y viva la revolución!

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Oración:

Precioso Señor, mi alma te engrandece. Escribiste 66 cartas de amor conocidas como la Biblia para declarar tu amor por mí en Jesús. ¡Oh, cuánto amo tu palabra! Es más dulce que la miel. Amén.

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Alegría revolucionaria – alegría cuando te sientes olvidado | domingo 22 de diciembre 2024

 

46 Y María dijo: —Engrandece mi alma al Señor; 47 y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador [porque]… 54 Ayudó a Israel, su siervo, para acordarse de la misericordia, 55 tal como habló a nuestros padres; a Abraham y a su descendencia para siempre.

—Lucas 1:46-47; 54-55.

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 23:1–22, Santiago 5:14–20, 1 Pedro 1:1–2)

Alegría revolucionaria – alegría cuando te sientes olvidado

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No estaba bromeando, ¿verdad? La canción de María es la canción revolucionaria más grande jamás compuesta. El domingo vimos cómo su canción incitó a una revolución contra la duda y la tristeza cuando no entendemos lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Ayer, vimos cómo María incitó a la rebelión contra la impaciencia y la tristeza cuando estamos oprimidos y humillados por las circunstancias, los enemigos y nuestros propios corazones pecaminosos.

¡La revolución continúa! Hoy, el canto de María se rebela contra el sentimiento que Dios me ha olvidado. Considéralo. El profeta Miqueas profetizó que el Salvador nacería en Belén. Terminó su profecía con una oración. “Señor, serás fiel a Jacob y mostrarás amor a Abraham, como juraste a nuestros antepasados” (Miq. 7:20). El corazón anhelante de Miqueas le recordó a Dios: “¡Querido Señor, no te olvides! Le prometiste a nuestro padre Abraham que a través de su línea vendría el Salvador. ¡No olvides tu promesa! ¡No nos olvides! ” Pero, por un tiempo, pareció como si Dios se había olvidado. ¿Qué pasó con la ciudad donde vivía Miqueas? Estaba en ruinas. Pasaron uno, dos, tres, cuatrocientos años de silencio, y Dios todavía no cumplía su promesa. Parecía como si Dios se hubiera olvidado. Pero, mira cómo María termina su canción, con una revolución contra ese pensamiento. “¡Dios no se ha olvidado! ¡Dios se ha acordado de su promesa de ser misericordioso con Abraham y sus descendientes para siempre! “

A veces, puedes sentirte como si Dios se ha olvidado de ti. Oras por ayuda y sanación, pero no llega. A veces, nos sentimos abrumados por la vida: “¡No puedo soportar esto más!” ¡Y el pecar, oh, el incesante pecar! ¿Dios te ha olvidado? ¡Nunca! Pon tu mano sobre el estomago embarazado de María. ¡Dios se ha acordado de su promesa de misericordia! ¡Te envió a Jesús. Eso significa que se ha acordado de ti! En Jesús eres inolvidable. ¡Dios ha grabado tu nombre en la palma de su mano!

¡Únete a la revolución! ¡Mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador! ¡Se ha acordado de su promesa de misericordia! ¡Se ha acordado de mí!

Oración:

Señor, a pesar de merecer que me arrojes de tu presencia y te olvides de mi, jamás lo harás. ¡Siempre te acuerdas de mí en Cristo! Me alegro en ti, mi Dios y Salvador. Amén.

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Alegría revolucionaria – alegría aún cuando estás bajo | sábado 21 de diciembre 2024

46 Y María dijo: —Engrandece mi alma al Señor; 47 y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador, 48 porque ha mirado la bajeza de su sierva… 49 el Poderoso ha hecho grandes cosas conmigo.

Lucas 1:46-49

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 22, Santiago 5:7–13)

Alegría revolucionaria – alegría aún cuando estás bajo

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¡Qué revolución de fe y alegría incita María! Su alma usa su boca no solo como un megáfono sino como una lupa. Ella hace que Dios sea tan grande como realmente es de muchas maneras, pero especialmente en esta: Dios, su Salvador, cumple su promesa de extender su mano poderosa y misericordiosa para levantar a los oprimidos, a aquellos que son pisoteados y humillados.

Qué buena noticia es esta, porque ¿quién no está oprimido? ¿Quién no es abatido y humillado por la vida, por los enemigos, por su propia naturaleza caída? ¡Incluso la virgen María confiesa lo que ella es! ¿Notaste eso? Ella engrandece al Señor porque, como canta en el versículo 48, “ha mirado la bajeza de su sierva”. Ella se ve a sí misma como una persona humilde. Tenemos que entender lo que está haciendo. María está poniendo sus pies en las sandalias de la madre del profeta Samuel, Ana en el Antiguo Testamento, cuando Ana estaba pasando por un momento terrible de infertilidad. En ese momento, Ana estaba oprimida y humillada por su competencia, la otra esposa de su esposo, Elcano. Atormentada Ana gritó desde las profundidades: “Señor, si solo miras la miseria de tu sierva y te acuerdas de mí, y … le das un hijo”. María se identifica con la miseria de Ana, pero luego pone su mano sobre su estomago y María sabe que el Poderoso está haciendo grandes cosas por ella y con ella. ¡Esto incita su revolución de alegría! “Mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador”.

Estimado oyente, deja que María ponga tus pies con los suyos en la oración de Ana. Mira en Ana tus propios llantos y suspiros por lo que te oprime y humilla, especialmente, el cruel tirano de tu propio corazón pecaminoso. Luego, mira a la virgen madre de tu Señor poner su mano sobre su vientre y cantar, ¡y reconoce que Dios se ha acordado de ti! El Santo Niño que crece dentro de María es la respuesta a todas tus lágrimas. Jesús es la mano poderosa y misericordiosa de Dios que vino a librarte. Lo sé, incluso cuando estas deprimido, incluso si hoy te sientes deprimido, ¡Únete a la revolución de María! Canta: “El Señor a mirado la bajeza de su siervo. ¡Ha hecho grandes cosas por mí! ¡Me alegro!”

Oración:

Señor poderoso y misericordioso, escuchas mis llantos y suspiros. Sabes todo lo que me pesa. ¡Por eso me diste a tu Hijo! ¡Por eso solo puedo alegrarme! Amén.

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Alegría revolucionaria – alegría cuando no entiendes | viernes 20 de diciembre 2024

46 Y María dijo: —Engrandece mi alma al Señor; 47 y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador…

—Lucas 1:46-47. (Reina Valera Actualizada)

 

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 21:28–32, Santiago 5:3–6)
Alegría revolucionaria – alegría cuando no entiendes

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Cuando piensas en canciones clásicas revolucionarias, canciones que provocan protesta, canciones que piden y provocan cambios radicales, quizás te viene a la mente una canción como Canción a mi America de Mercedes Sosa.

Una canción que casi seguro no estaría en nuestra lista de “las diez mejores canciones revolucionarias de todos los tiempos” es la canción que María cantó al final de su primer trimestre milagroso. Pero alguien ha dicho que, si, entiendes la canción de María, ¡entenderás que es la canción más revolucionaria de todos los tiempos! Como ninguna otra canción puede hacerlo, incita a la rebelión contra la razón infectada por el pecado y el canto de sirena de Satanás de vivir por la vista, no por la fe. ¡Mi oración es incitar en ti una revolución de fe, adoración y, especialmente, alegría en el nacimiento de Cristo!

La primera revolución de gozo que incita el canto de María es el gozo en Cristo incluso cuando no entendemos lo que está sucediendo. Su canción comienza con un estribillo del profeta Habacuc. En su día, Habacuc no entendía lo que Dios estaba haciendo. El profeta sentía: “Señor, cuanto más te espero, menos comprendo”. Pero luego, de la nada, canta: “Me regocijaré en Dios mi Salvador … de todos modos”. Esta es María. Ella no sabía todo lo que Dios estaba haciendo en su vida. Sabía que estaba embarazada, pero sin marido. Estar embarazada sin marido en su cultura no era solo una vergüenza pública sino un crimen capital. ¡María estaba en peligro de muerte! Y, sin embargo, conociendo a su Dios y Salvador, se rebela contra sus dudas y canta: “¡Mi alma magnifica al Señor y mi espíritu se alegra en el Señor de todos modos!”

¡Nosotros tampoco sabemos todo lo que Dios está haciendo, especialmente en 2024! Estoy seguro de que, a veces, parece que cuanto más esperamos en Dios, menos entendemos. Como Habacuc y María, tienes tus dudas y tristezas. Pero, como ellos, conoces a tu Dios. ¡Aquí viene en carne, como prometió, para liberarte del pecado y la tumba y llevarte a la patria de la alegría! Únete a la revolución y haz un dúo con María, “Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador … ¡de todos modos!”

Oración:

Señor, a menudo no entiendo lo que estás haciendo en mi vida. Pero, no es necesario que entienda. Por tu gracia te conozco en Cristo y confío en tu palabra. En eso me alegro. Amén.

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La seguridad del amor | jueves 19 de diciembre 2024

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos!

—1 Juan 3:1.

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 21:1–27, Santiago 5:1–2)

La seguridad del amor

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Como mencionamos ayer el gran amor de Dios para hacernos sus hijos en Cristo no es solo una verdad hermosa pero transformadora. Nuestro nuevo nacimiento en Cristo significa que ahora compartimos su ADN, por así decirlo. El gran amor de Dios por nosotros en Jesús nos capacita, sí, nos impulsa a pensar, hablar y actuar más como él. Aún más el amor de Dios nos proporciona la seguridad y la protección para que vivamos optimistas.

Aquí es donde quiero concluir esta increíble semana de meditar en el amor de Dios. En un mundo peligroso donde innumerables cosas malas pueden pasar en cualquier momento y cambiar nuestra vida, por ejemplo, como una pandemia; en un mundo donde nuestra confesión de fe en Cristo a menudo es rechazada, ¿sabes lo que necesitamos? Necesitamos que Dios haga por nosotros lo que me encanta hacer por mis hijas, especialmente, la más pequeña: levantarla sobre mis hombros. Casi siempre funciona. No importa cuán triste o asustada esté, puedo secar sus lágrimas y evaporar sus miedos levantándola sobre mis hombros y acurrucándola allí como un cordero en un prado. Allí se sienta sobre los hombros de su papá, feliz, segura, en la cima del mundo. Sobre mis hombros sostenida por mi gran amor por ella no siente tristeza ni miedo. Allí, como todas mis chicas, se vuelve fuerte, valiente y atrevida, sin miedo al fracaso.

Escúchame bien, en estas palabras de Juan, nuestro Padre nos levanta sobre sus hombros. Primero, corre hacia nosotros. “Mira el gran amor que te he prodigado en mi Hijo, para que tú, que todavía vagas, todavía huyes de mí, todavía dudas de mí, no obstante, seas mi hijo, mi hija”. Y aquí es donde nos levanta, “¡Y eso (hijo, hija) es lo que eres!” Cuando Juan pone el signo de exclamación en nuestra identidad y relación con Dios como sus hijos en Jesús, quiere que sintamos las manos de nuestro Padre bajo nuestras axilas, que nos alcen sobre sus hombros y nos acomoden allí. Allí nos curamos de nuestras heridas y miedos. ¡Allí nos sentamos en Cristo, sanos y salvos, fuertes y valientes!

Oración:

Queridísimo Padre, a veces siento temor y tristeza por lo que experimento en la vida y por lo que encuentro dentro de mí. Por eso fijo mis ojos en Cristo. Levántame en él. Amén.

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El poder del amor | miércoles 18 de diciembre 2024

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios!

—1 Juan 3:1.

(Lectura de la Biblia en tres años: Ezequiel 20:22–49, Santiago 4:11–17)

El poder del amor

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¡El amor es poderoso! Un pastor cuenta la historia de un padre que trabaja todo el día y, sin embargo, el amor por su hijo paralítico le da la fuerza para despertarse cada dos horas durante la noche para darle a su hijo la fisioterapia que necesita. Si el amor humano es así de poderoso, ¡imagina el poder del amor de Dios!

Qué bendición ha sido el meditar toda la semana en el átomo de la Biblia que es Juan 3:16. ¡Qué regalo tener el mismo apóstol fijar nuestros ojos en el gran amor de Dios en Cristo! “¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios!” El amor que nos hace como Cristo no solo salva nuestras almas, si no que nos da el poder de arrepentirnos y amar a Dios y al prójimo.

¡Cuan necesario es eso! Ron Sider escribió en El Escándalo de la Conciencia Evangélica lo siguiente:

El comportamiento escandaloso está destruyendo rápidamente el cristianismo. Con la boca muchos cristianos afirman que Jesús es El Señor, pero con sus acciones demuestran lealtad al dinero, al sexo y al egoísmo.

Según algunas estadísticas, el divorcio es más común entre los cristianos que entre la población en general. Temores paralizantes, dudas, tristeza y pecados secretos se apoderan de todos. ¿Cuáles te agarran a ti?

Nuestra lucha diaria contra el pecado nos muestra la importancia de fijar nuestros ojos en el amor de Dios en Cristo. Así que fija tus ojos en esto: la palabra griega traducida en español “que gran” originalmente significaba “¿De qué país?” Qué pregunta tan maravillosa nos lleva a hacer: ¿De qué país es el amor de Dios? De un país celestial. Solo piensa, como el hijo rebelde en la parábola de Jesús, nuestro primer instinto fue decirle a nuestro Padre: “No quiero vivir en tu casa. Dame mi herencia y déjame huir de ti “. Y aun así… ¡Dios nos amó! ¿Y cuánto nos amó? A este nivel: la Virgen dio a luz y el Hijo de Dios yacía en un pesebre manchado de saliva de oveja. ¡Pero qué apropiado! porque Dios envió a su Hijo para que fuera el Cordero del sacrificio para hacernos sus hijos. ¡Y eso es lo que eres por fe en Jesús!

Oración:

Queridísimo Padre, por tu gracia soy tu hijo por medio de tu gran amor en Cristo. Dame muchas oportunidades para mostrar mi amor por ti. Amén.

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