Días más brillantes | martes 29 de julio 2025
(Lectura de la Biblia en tres años: Éxodo 35:30–36:1)
Días más brillantes
Ver serie: Meditaciones
Cuando era más joven y pasaba por una mala racha, mi madre siempre (y digo siempre) me decía: «Mañana vendrán días más brillantes». Yo solía responder poniendo los ojos en blanco, como diciendo: «Sí, claro, mamá».
Quizá tú también estés poniendo los ojos en blanco. Es difícil creer que nos esperan días mejores cuando estamos pasando por dificultades. Algunos habrán perdido su trabajo o, peor aún, a sus seres queridos. Algunos de ustedes pueden estar experimentando soledad o depresión. Algunos se preguntan si Dios se ha tomado vacaciones.
El eslogan de mi madre no se basaba en ilusiones o en la idea de que el vaso estaba medio lleno. A decir verdad, vivió muchos días oscuros en su propia vida: la pobreza, la Gran Depresión, un matrimonio difícil con un marido que luchaba contra una enfermedad mental. Pero su máxima tenía raíces mucho más profundas. Estaba arraigada en su fe inquebrantable en la promesa de su Salvador de que «ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor» (Romanos 8:38,39).
Cuando pienso en las palabras de mi madre, ya no pongo los ojos en blanco. En lugar de eso, miro hacia arriba, sabiendo que ella está compartiendo ahora «días más brillantes» con su Salvador y que un día yo también lo haré.
Oración:
Eterno Consolador, tus palabra de salvación son un gran consuelo para nuestros frágiles corazones. Te bendigo y agradezco porque gracias a los méritos de tu unigenito tengo promesas seguras de dicha eterna garantizada por tu propia palabra. en gratitud a tu inmenso amor quiero vivir consagrado a ti en toda piedad e integridad. Concédeme el ser hallado un siervo fiel, por Jesucristo tu Hijo. Amén.








